Leyendo en el vagón
Luego de leer éste post de Sebastián quedé inspirado. Se leyó 47 libros el año pasado, practicamente todo en el metro (de NY concretamente).
Yo quise leer 20 y no pude. Creo que es porque o me pongo excusas, o pongo el listón muy alto sobre las situaciones y comodidades necesarias para leer. Por ejemplo: "Para leer tengo que estar relajado, pero no con sueño, en un ambiente silencioso." Por ejemplo: "Los capítulos se leen completos. Si no leo el capítulo entero me parece como si estuviera siendo infiel a un etéreo ente de mirada acusadora y gruesas cejas negras"
Y viviendo la vida urbana se hace un poco difícil complacerme.
Ayer empezé a leer en el vagón, en los pasillos y en las escaleras y ascensores del Metro (de Madrid concretamente) y leí 10 páginas entre la ida y la vuelta. Un incremento del 1000% sobre el día anterior.
Mejor 10 (o 5) páginas que el 100% de ninguna. Además, el Metro suele estar mejor iluminado que mi casa. Todo ventajas, pues.
(Y con esto el señor de las cejas se bajo un rato de mis hombros con su cantaleta de "a ver si escribes algo en el $%@& blog, que lo tienes abandonao")
