Fracaso en el tren

La chica que se sienta a mi lado en el tren Valencia-Madrid, aparentemente inmersa en su colección mp3, parece de pronto acordarse de algo importante, se suelta de los audífonos y me mira.
Todavía no hemos cruzado más que una mirada de sonrisa sobrensayada que viene más o menos a querer decir: apártate que me ha tocado a tu lado. Y la de ella: maldita sea, ya me estaba poniendo cómoda.
Es extremadamente preciosa.
Un minuto después de aquellas sonrisas y mientras yo pensaba en algo que decir, ella decide destruirnos la felicidad de esta nueva amistad de una sóla sonrisa sacando de su esperpento de mochila verde un mp3 Made in China a todas vistas usado hasta la sordera.
Y pienso en que qué cosa podría ser más interesante escuchar como para evitar iniciar una conversación conmigo. Y por culpa del reojo se me hunden la moral y los sueños al descubrir el título de la canción que ha escogido. A la mierda todo.
Entonces, unos pocos minutos después del inicio del aislamiento sobre mí lo suelta de repente aunque con palabras pausadas, mirándome como se mira a un amante en la cama: perdóname, pero esta noche tengo que hacer unos círculos en el pasto de por aquí, es que soy extraterrestre, no ha sido mi intención despreciarte.
"Vale".
En 23 de febrero
Desde ayer Alicia. Mía.
Mis sueños...
Una vez estuvieron hechos de tu barro, de ti
de tu sonrisa encendiendo suspiros y anhelos
Hoy aquellos sueños...
Despojados en anticipación de rostro
empiezan a tener el tuyo.
-3 enero 2004
Y entonces tú apareces
toda inmensa y hermosa sonrisa
invadiendo la mente y los sueños míos
robando mis horas de descanso
y los fríos amanaceres,
esperando, anhelando,
rozando, acariciando,
observando y admirando
suspirando.
Pensándote.
-7 Ene 2004
Si por fin tu nombre...
¿Qué es lo que hace falta para que te vayas de aquí?
Más que irte, mejor si como nunca hubieses estado.
Y no es arrepentimiento porque eso no cabe dentro.
Es delirio, querer y ansia,
de que por fin tu nombre no perturbe mi respiración,
ni mi calma.
Hasta mañana
La chica latina y su falta de prevención hace cinco o seis años que hoy va de nuevo al colegio, la niñita asiática asustada ante tanta gente de aspecto diferente y su abuelita que le trata de calmar con un poco de compañía, el vecino francés que me recuerda mucho a mí mismo, la simpática familia de la India de papá y dos niñas que me arrancan una sonrisa cuando hablan su peculiar inglés, la señora demasiado simpática para mi gusto y su hermosa hijita, la esporádica "mini" Angelina Jolie, los colegiales de siempre, el metalero disgustado por ir de nuevo al "curro", el latino de la chaqueta de "la Juve", el adolescente que se mantiene a distancia de la madre por vergüenza, la chica de la tienda de golosinas con el mismo peinado hacia arriba de cada día, la estudiante compañera de miradas que nos divierten, el señor de los pantalones muy viejos y la mochila hacia delante que lee la guía de ciudades europeas en posición y actitud de cura ortodoxo, la experiencia quemada en los ojos y las canas largas del señor que "se atreve" con piezas clásicas salidas de su guitarra, la compañera "demasiado maquillaje" de la de las golosinas, el (no hay duda alguna de que soy) informático, el cincuentón amargado subscrito a El País, y los muchos compañeros de solo dos o tres viajes.
Cuántos y que variados somos los que empujamos cada día nuestras pequeñas vidas a través de los túneles y vías públicas de una ciudad tan grande. Caótica y en hora punta.
Adiós, nos vemos de nuevo mañana.
